Un poco de rigor basta

Por Juan Ramón Junqueras Vitas (Periodista y teólogo)

Hay quienes, en su afán de desacreditar al cristianismo, llegan incluso a negar la existencia histórica de Jesús de Nazaret. Lo consideran un mito inventado a fin de crear una nueva religión. Sin embargo, además de los evangelios -documentos de los que se podría sospechar de ser precisamente ellos quienes comenzaron del mito- hay otras fuentes que acreditan la existencia histórica de Jesús:

Flavio Josefo, historiador judío, escribió en Roma, alrededor del año 90 de nuestra era, una obra que contiene una referencia a Jesús de Nazaret:

En aquel tiempo apareció Jesús, un hombre sabio. Fue autor de hechos asombrosos, maestro de gente que recibe con gusto la verdad. Y atrajo a muchos judíos y a muchos de origen griego. Y, cuando Pilato, a causa de una acusación echa por los hombres principales de entre nosotros, lo condenó a la cruz, los que antes lo habían amado no dejaron de hacerlo. Y hasta este mismo día la tribu de los cristianos, llamados así a causa de él, no ha desaparecido” (Antigüedades de los judíos, 18, 3, 3).

El historiador Tácito (50-120 d.C.), el escritor Suetonio (hacia el 120 d.C.) y Plinio el joven (61-120 d.C.), legado del emperador Trajano en Bitinia, ofrecen breves datos sobre Jesús. Sus referencias tienen un valor documental importante, pues son observadores neutrales e incluso hostiles al movimiento cristiano. No dudan en ningún momento de la existencia de Jesús de Nazaret.

En el Talmud —obra judía que recoge principalmente las discusiones rabínicas sobre tradiciones y leyes— se habla del nazareno en una docena de pasajes. Se lo llama Yeshú, o se lo designa despectivamente como Ben Pandira o Ben Pantera, sugiriendo que fue hijo bastardo de un soldado romano que violó a su madre María. La imagen que dibujan de Jesús de Nazaret puede resumirse así: Practicó la brujería, se burló de las palabras de los sabios, expuso las Escrituras como los fariseos, tuvo cinco discípulos, desvió a Israel de su camino, fue colgado como falso profeta y seductor la víspera de una fiesta de Pascua.

La existencia de algunos personajes de los que ni se nos ocurriría dudar de su historicidad está acreditada incluso con menos datos. Esto, evidentemente, no demuestra que lo que narran los evangelios sobre Jesús de Nazaret sea cierto. Pero a cualquier investigador histórico que se acerque sin prejuicios a este asunto le será muy difícil negar la existencia histórica de Jesús de Nazaret. Con un poco de rigor basta.

6 comentarios sobre “Un poco de rigor basta

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  1. algunos ahora en su afan de cristianizarlo NIEGA QUE VIVIERA, MURIERA Y RESUCITASE JUDIO dando pie a los enemigos que los vilipendiaban en el talmud…………
    diciendo igual que estos rabinos que el fue un transgresor de la ley al que no hay que seguir ni aprender desus palabras y hechos

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  2. El testimonio de Josefo es altamente cuestionado por la mayoría de historiadores. Parece bastante claro que puede haber sido tergiversada en época medieval.
    Tácito, Suetonio y Plinio no son contemporáneos a Jesús y, por lo tanto, se limitan a reproducir informaciones que proceden de otras fuentes o a recoger las habladurías populares sobre lo que decían que ocurrió. Por lo tanto no pueden ser consideradas como fuentes primarias.

    La diferencia con los personajes históricos poco documentados, es que para que el mensaje y el relato cristiano tenga pleno sentido es necesario que sea históricamente cierto, mientras que si, por poner un ejemplo, Sócrates nunca existió, sus enseñanzas siguen teniendo el mismo valor.

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  3. El testimonio de Josefo tal como yo lo he reproducido no está cuestionado. Lo que se cuestiona, y con toda la razón, es la inclusión posterior —y malintencionada— de una aseveración sobre la resurrección de Jesús de Nazaret.

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  4. Otra forma de estudiar las enseñanzas de Jesús de Nazaret es a través de lo que sobre él se escribió. La novedad de sus ideas contracorriente, los giros y expresiones del lenguaje pueden ser legados que marcan una coherencia que prueban de su existencia.
    Tenemos que tener en cuenta que su legado se transmitió oralmente durante décadas y aún así podemos encontrar palabras suyas en escritos no canónicos.
    Os recomiendo el libro de Joachim Jeremías ” Palabras desconocidas de Jesús “, como muestra del estudio exhaustivo de sus palabras.

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