La increíble historia del pastor ateo

Por Juan Ramón Junqueras Vitas (Periodista y teólogo)

No podéis perderos esta historia. Da mucho que pensar. Aunque la noticia es de 2015, vais a flipar. Hacedme caso: Leed lo que sigue…

En el pasado, en momentos como este, cuando parecía que su vida se venía abajo Ryan Bell rezaba con frecuencia pidiendo ayuda. Sin embargo, este año por lo menos, el pastor ha decidido no hacerlo. Durante los próximos 12 meses, Bell dice que vivirá como si no hubiera Dios.

Decidió que no rezará, no irá a la iglesia ni leerá la Biblia en busca de inspiración, no confiará en la divina providencia y tampoco creerá en lo que no se ve. Hará lo opuesto a un acto de fe: dará un salto hacia las profundidades de la duda religiosa. El “experimento intelectual” de Bell, que inició el 1 de enero, ya ha tenido drásticas consecuencias.

En menos de una semana, perdió dos empleos como maestro en escuelas cristianas cerca de su casa en Los Ángeles. Tiene 42 años y ha sido pastor o ha estado en un seminario durante la mayor parte de su vida como adulto. Ahora se enfrenta a la posibilidad de la pobreza y buscar trabajos informales para alimentar a sus dos hijas, de 10 y 13 años.

«Ha habido ocasiones, por lo general tarde en la noche o muy temprano en la mañana, cuando pienso: ¿Qué he hecho? Realmente debilita toda la estructura de tu vida, tu carrera, tu familia», expresó Bell.

Sin embargo, justo cuando el hombre de Dios empezó a desfallecer, recibió ayuda de una fuente inesperada: ateos.

‘Suspendiendo la fe’

Las semillas del viaje de Bell fueron sembradas en marzo del año pasado, cuando le pidieron que renunciara a su cargo como pastor de una congregación de Adventistas del Séptimo Día en Hollywood.

Había propugnado que la iglesia permitiera tener líderes homosexuales y lesbianas, participó en una campaña en contra de la prohibición del matrimonio entre personas del mismo sexo en California y cuestionó las doctrinas  arraigadas de la iglesia respecto a los Últimos Tiempos.

Con el tiempo, su liberalismo teológico y político fue más allá de lo que los líderes de la denominación podían sobrellevar, y Bell arruinó su carrera de 19 años. Su fe se tambaleó y durante un tiempo se convirtió en un «nómada religioso». En el lado positivo, perder su trabajo en la iglesia le dio la libertad de cuestionar los fundamentos de su creencia religiosa sin temor a molestar a su congregación.

«Finalmente podía buscar la respuesta a esas preguntas que me habían estado dando vueltas en la cabeza», dijo, mientras obtenía ingresos de dar clases, charlas y consultorías.

Luego, después de almorzar con un amigo el año pasado, pensó: ¿Qué pasaría si probara el ateísmo y viviera su vida libre de cualquier religión durante un año?

«Es como cuando vas al cine, y suspendes la incredulidad durante tres horas para meterte en la historia”, dijo Bell. “Voy a suspender mi fe en Dios para ver de qué se trata el ateísmo».

Bell, quien todavía posee credenciales ministeriales en la Iglesia Adventista del Séptimo Día, pensó que sería un buen experimento intelectual.

Su plan era entrevistar ateos, asistir a reuniones de no creyentes y leer obras de autores escépticos: Friedrich Nietzsche, Baruch Spinoza, Richard Dawkins y Christopher Hitchens, entre otros.

Cuando sus amigos se enfermaran, en lugar de rezar, que era lo que hacía antes, Bell dijo que haría «algo tangible y práctico, una forma de mostrarles su apoyo».

Iniciaría un blog, «Year Without God» (Un año sin Dios), y escribiría acerca de su viaje en el que dejaría de lado la fe. Bell pensó que quizá algunas personas leerían sus publicaciones, lo seguirían, le darían consejos o lo criticarían.

«No me di cuenta, incluso hace cuatro días, de lo difícil que sería para algunas personas aceptarme durante este viaje de investigación abierta cuestionando la existencia de Dios».

‘Tenemos que hablar’

Las primeras señales de problemas se presentaron al inicio del nuevo año, justo días después de que Bell anunciara su experimento en Internet.

Recibió mensajes de texto y correos electrónicos de amigos, familiares y colegas con la ominosa frase «Tenemos que hablar».

Kurt Fredrickson, un amigo de Bell y decano adjunto del ministerio en el Seminario Teológico Fuller en Pasadena, California, le envió uno de esos mensajes.

Bell,  graduado de dicho seminario, había dado clases en el programa de desarrollo de doctorado durante el año pasado. Pero Fredrickson le dijo a su amigo que su período sabático de la fe también implicaba un período sabático del seminario.

«Desde un punto de vista académico, e incluso como un viaje personal, me emociona mucho lo que Ryan está haciendo», dijo Fredrickson. «No hay una persona honesta de fe que no tenga dudas, y Ryan tiene el valor de dar un paso hacia atrás y evaluar su vida. Esto es algo audaz. Sin embargo, el trabajo de Bell en Fuller era ayudar a los estudiantes con sus tesis doctorales, una época particularmente estresante, cuando los seminaristas deben apoyarse en una persona firme en su fe». Estarán por su cuenta por primera vez, y no solo queremos enseñarles, sino también cuidar de sus almas. El hecho de que Ryan diga que va a ser ateo durante un año resulta un poco contradictorio para ellos». El seminario Fuller está dispuesto a hablar con Bell al final del experimento, agregó el decano.

La Azusa Pacific University, donde Bell era profesor de comunicación intercultural desde 2011, tampoco quiso renovar su contrato. Rachel White, portavoz de la universidad, no quiso hacer comentarios al respecto; indicó que era un asunto personal interno. Sin embargo, dijo que estudiantes y el cuerpo docente van a firmar una declaración de fe en la que pondrán de manifiesto su fe en el cristianismo.

También este año, Bell perdió su empleo de consultorías con una Iglesia Adventista del Séptimo Día en Glendale, California.

Bell aclara que no tiene nada en contra de la iglesia o los centros docentes que lo despidieron, aunque desearía que toleraran, si no respaldan, su experimento de ateísmo. La pérdida de ingresos ha causado cierto estrés en la familia, comentó:

«Tengo hijos que mantener y servicios que pagar; además, el alquiler tiene una fecha límite”. Llegados este punto, estoy dispuesto a hacer casi cualquier cosa». Bell dijo que él y su esposa están en proceso de divorcio, aunque esto no se debe a su experimento como ateo. Mientras tanto, siguió recibiendo llamadas, correos electrónicos y mensajes de texto de familiares y amigos preocupados por el destino de su alma.

‘Un hermoso gesto’

«Él aprendió cómo es ser un ateo muy rápidamente», declaró Hemant Mehta, un prominente bloguero ateo y maestro en Illinois.

Mehta dijo que conoce a muchos ateos que temen que «salir del armario» ponga en riesgo sus empleos y relaciones,  como ocurrió en el caso de Bell: «Lo están castigando por decir públicamente que va a probar el ateísmo», comentó Mehta.

Mehta dice que no está cien por cien de acuerdo con el experimento de Bell: «¿Cómo es que uno prueba “convertirse” en ateo? No es un sombrero que te puedas poner para ver si te queda. ¿No tiene Bell, en el fondo, una persistente sospecha de que Dios existe?». (Cabe mencionar que Bell describe sus actuales creencias teológicas como agnósticas; en algún punto entre la fe y el ateísmo).

Aún así, Mehta reconoce que admira el valor de Bell, y se compadece de su difícil situación. Aunque nunca había hablado con el pastor, Mehta organizó una recaudación de fondos online para Bell. En solo un día, casi 900 personas habían donado más de 19.000 dólares para ayudar «al pastor que va a probar con el ateísmo».

«Creo que más que nada, las personas aprecian que le esté dando una oportunidad al ateísmo. Quiero decir, ha perdido tres empleos en el transcurso de una semana solo por decir que iba a explorar el asunto». Bell declaró que conoce a cristianos y agnósticos que han contribuido en la recaudación de fondos, así que no se trata de un esfuerzo solo de ateos. Aún así, le impresiona que los no creyentes hayan respondido para ayudar a financiar este experimento:

«Esto realmente le da validez al hecho de que la comunidad de ateos está en la búsqueda de la verdad. Saben que al final de esta experiencia podría no terminar siendo ateo, pero esto no les importa. Es un gesto muy hermoso».

¿El apoyo hará que Bell se incline hacia el ateísmo? El pastor está indeciso respecto a eso también… por ahora”.

Fuente: http://cnnespanol.cnn.com

 

9 comentarios sobre “La increíble historia del pastor ateo

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  1. Según mi opinión, son las convicciones las que te llevan a la acción. Es cierto que durante la práctica de esa acción puedes descubrir incoherencias o preguntas que cuestionen tus convicciones de partida y llegar a ver que es necesario hacer cambios. Pero este proceso es tan íntimo, personal y viene acompañado de tanto desgaste del alma, que no puedo entender que se narre así. Se da a entender que su desgaste solo es económico.

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  2. Me temo que vivir “como si no existiera dios” no es exactamente lo mismo que ser ateo. Por otro lado, creo detectar cierta confusión habitual con la interpretación del término “gnosticismo”: el agnósticismo hace referencia a la posición escéptica que tomamos ante aquello que no podemos saber, el ateísmo, en cambio, se refiere a aquello en que no creemos.
    Agnosticismo— relativo al saber
    Ateísmo— relativo a la creencia.

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  3. Yo creo que el post quiere ser una especie de parábola; una experiencia relatada para suscitar reflexión sobre lo anecdótica o accesoria que puede llegar a ser la condición de creyente como justificación para hacer el bien.

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    1. Exacto… Esa era mi intención al compartir esta publicación. Es más, tengo preparada otra reflexión —que publicaré en breve tiempo— que va en ese sentido: hacer el bien no puede tener que ver con creer en Dios o no creer. Otra cosa es que el ejemplo y los argumentos de alguien —en mi caso, Jesús de Nazaret; en el de otras personas podría ser el de Hitchens— puedan servir para apuntalar el qué y el cómo de una opción a favor del bien.

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  4. Sencillamente, creo que se le han fundido los plomos. Me cuesta creer que se pueda probar a vivir “como si no hubiera Dios” cuando se ha sido ministro evangélico. Por mi parte, no puedo encender y apagar mi fe como si de una lámpara se tratara. No es algo que esté bajo el control voluntario del individuo. Todo te tinglado parece más un sainete que algo serio. Lo único serio es que ha perdido varios empleos y tiene varias bocas que alimentar.

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  5. En cuanto a si es imprescindible ser cristiano para hacer buenas obras, mi posición es rotunda: no. Lo que sí es imprescindible es la capacidad empática y eso, por fortuna, no está restringido al mundo religioso.

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