Espiritualidad frente a religiosidad

Si nos preguntamos en serio sobre lo esencial de la espiritualidad, posiblemente llegaremos a la conclusión de que no parece tener una finalidad definida. Lo espiritual no tiene más objetivo que responder a esa llamada sobre la que hablábamos en una publicación anterior (ver aquí): nuestra posición en el mundo, nuestra situación de desamparo ante la inmensidad de lo que existe, nos llevan a una actitud que, de alguna manera, nos ayuda a afrontar tal condición. Uso “afrontar”, en lugar de “comprender”, porque no estoy seguro de que nuestro lugar en el mundo sea algo que requiera ser comprendido; y eso, admitámoslo, es algo que puede costar aceptar.

Obviamente, el tipo de experiencias que pueden desencadenar esta sensación dependen tanto de aspectos culturales como personales. Pero lo relevante, para mí, es que los efectos de la espiritualidad se concretan siempre en el asombro y el desconcierto a los que esta nos aboca, lo cual viene a ser lo contrario de una utilidad y, por supuesto, lo opuesto a una respuesta rotunda que nos aporte sosiego o consuelo. En realidad, aquello que nos reporta la espiritualidad es un estado que tiene valor en sí mismo y que, por lo tanto, no requiere estar al servicio de un beneficio programado. Si experimentamos sus efectos más genuinos, es precisamente porque no los habremos previsto, y tratar de instrumentalizarlos en favor de algún propósito adicional no hará más que falsear la experiencia. Eso es justamente lo que hace la religión, en mi opinión: añadir un complemento utilitario que disfraza la espiritualidad para vender religiosidad.

Francesc A. G. (Graduado en Historia del Arte, graduado en Magisterio, profesor en Educación Especial, humanista y ateo)

18 comentarios sobre “Espiritualidad frente a religiosidad

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  1. Veo interesante el tema que intuyo que propones, Francesc. Pero, ahora mismo no me atrevo ni siquiera a señalar nada con el dedo por miedo a salir escaldado. Atendiendo a que nos movemos en un terreno en el que los apriorismos pueden ser causa de tropiezo, creo que no estaría de más que definieras qué entiendes por religión. Porque bien pudiera ser que usando el mismo nombre los participantes en el debate acabásemos por hablar de conceptos distintos; con lo cual, esto se volvería un diálogo de besugos.

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    1. En este contexto, entiendo la relgiosidad como culalquier intento de dar sentido o propósito a lo que existe a partir de lo sobrenatural. Sobretodo cuando lo sobrenatural es defendido como una opción que nos va a favorecer de alguna manera.
      No quiero extenderme más porque desvelaría información que está ya preparada para mi siguiente publicación.

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      1. No exactamente: ya he llegado donde quería ir, lonque pasa es que lanlinea de meta está en un próximo post.

        Aprovechando tu analogía, la espiritualidad que propongo es la que carrce de metas.

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  2. Respondo yo, sin obviar que espero como tú la respuesta de Francesc.

    Creo que una religión aparece cuando la espiritualidad compartida por un grupo de personas se institucionaliza, se jerarquiza, y se envuelve de rituales y liturgias. Entonces, la historia nos demuestra que pierde su esencia de asombro ante el misterio, y se dedica a crecer a base de proselitismo o violencia —convencer y, si no, vencer—, con intención de perpetuarse. La espiritualidad, como creo que propone Francesc, acaba donde empiezan las respuestas absolutas y uniformadoras.

    Las religiones no tienen por qué perder la esencia espiritual que las conformó. Lo que ocurre es que aún no ha aparecido una que lo consiga…

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  3. Empezamos a entendernos. De hecho, que tú, Juan Ramón, y yo nos entendamos en este asunto es más que sencillo: Estamos en el mismo campo, recibiendo tortazos a diestro y siniestro (nunca estuvo la frase hecha tan ajustada a la realidad).

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  4. Una pregunta que me parece relevante sería: ¿Puede una espiritualidad compartida en grupo, una espiritualidad social, sobrevivir sin institucionalizarse, sin jerarquizarse, sin comenzar a poner en marcha liturgias y ritos, normas y leyes? ¿Habría sobrevivido la espiritualidad propuesta por Jesús de Nazaret sin la religión cristiana?

    Las respuestas a estas preguntas pueden poner encima de la mesa asuntos muy peliagudos… Y muchas más preguntas…

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    1. Yo me atrevo a preguntar también: ¿Tenía Jesus de Nazaret la intención de fundar siquiera una religión? Tengo muy presente que él jamás hizo teología, sino que su discurso fue siempre muy practico, encarado a la cotidianidad. El teólogo del cristianismo es Pablo de Tarso, quien, no lo olvidemos, era fariseos pertenecía a una casta social defensora de una fuerte institucionalización de las creencias.

      Entiéndaseme bien. No digo que Pablo quisiera establecer un corpus doctrinal que sirviera de refrencia a una cierta ortodoxia, sino que, imbuido como estaba del fariseísmo, inconscientemente, acabó cayendo en los mismos tics sistematizadores.

      Por otra parte, no puedo obviar la necesidad de establecer una estructura, aunque mínima, para atender las necesidades de una comunidad de creyentes en fuerte expansión. No para controlar a las personas, sino para canalizar y coordinar esfuerzos a fin de maximizar la eficacia de las acciones emprendidas.

      Ya lo sé, son preguntas que quizá jamás tengan respuesta. Pero los comentarios aquí vertidos me mueven a hacérmelas.

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    2. Los lugares comunes de la espiritualidad que yo propongo son la literatura, el arte, la naturaleza, las propias relaciones humanas… se me hace muy difícil pensar en liturgias o rituales destinados específicamente a propagar los valores y las emociones derivados de esos lugares comunes. La escuela nos facilita el acceso al conocimiento de las fuentes de esas emociones, pero el arrebato espiritual se da de manera personal.

      La religión en tiempos de Jesús supongo que ayudó a perpetuar un enfoque que, aun siendo desvirtuado con el paso del tiempo, gracias a ese papel de la religión, también ha podido ser conservado e interpretarlo de forma contextualizada y aproximándose más a su significado original.

      Seguramente la religiosidad fue el primer intento de vehicular la espiritualidad. Pero por ser el primero, también fue el peor.

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  5. Es decir: El camino desde la espiritualidad —casi una emoción “líquida”— hasta la religión —su plasmación en algo “sólido”— puede ser inevitable para su pervivencia, pero estaría obligada a hacer el camino de vuelta —desde la religión hasta de nuevo la espiritualidad, aprendiendo de la historia vivida y recuperando lo mejor de sí misma— si no quiere perder su esencia primigenia, y desvirtuarse por completo. ¿Sería así?

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    1. Te entiendo, pero usando tu analogía Baumaniana yo diría que la religión convirtió en gaseoso lo líquido de nuestra espiritualidad.

      Lo concretó, pero para difuminarlo.
      ¿Tiene sentido?

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      1. Más o menos creo que veo por dónde van tus tiros. No pienso que vayas desencaminado cuando dices: «La religión en tiempos de Jesús supongo que ayudó a perpetuar un enfoque que, aun siendo desvirtuado con el paso del tiempo, gracias a ese papel de la religión, también ha podido ser conservado e interpretarlo de forma contextualizada y aproximándose más a su significado original». Es más, Juan Ramón me corregirá si me equivoco, estoy convencido de que el cristianismo primitivo era algo más vivencias que cultual o religioso. Los fieles hacían vida en común y se ocupaban unos de otros, con lo que ponían en práctica las enseñanzas del Maestro.

        Antes dije que Pablo es el primer teólogo cristiano y lo mantengo. Sin embargo, conserva una fuerte componente vivencial. Los problemas, me parece a mí, empezaron con la desaparición del último de los apóstoles. Ya no había referentes “de primera mano” y la iglesia había crecido tanto, había incorporado tantas sensibilidades que a más de uno se le ocurrió que había que “poner orden” en todo aquel galimatías. Y ahí empezó a torcerse todo.

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  6. Es evidente que para hablar de espíritus debemos aceptar la fuente del Espíritu divino y trino, todo esto está perfectamente revelado al hombre en la Sagrada Biblia. Por otra parte la religiosidad nos aleja en la relación con El Espíritu Santo y creyente .No vale todo. El principio de las buenas obras vienen dadas por el poder de este Espíritu Santo qué Mora en todo hombre de Dios que conoce LA Buena noticia. El evangelio..La teologia nos facilita el conocimiento de Dios. Es una relacion personal pero ello no quita que los hombres sellados por Dios eaten unidos y unanimes en la revelacion de Cristo al mundo.Y sobre todo que sean los encargados de llevar esa luz de Jesus alli donde aun se vive en oscuridad

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    1. Precisamente, este post viene a negar lo que tú propones.
      Se intenta mostrar, no solamente que es perfectamente posible disfrutar de una espiritualidad sin todo lo que tu propones, sino que propuestas como la tuya lo que van a hacer es desvirtuar el acceso a lo trascendente.

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  7. La palabra “espíritu” no solamente alude a un significado literal. Se puede usar como metáfora, como imagen inspiradora y poética. Por lo tanto, no, no es tan “evidente” que el uso de esta palabra deba evocar inexorablemente al “Espíritu Santo”, sea lo que sea lo que eso signifique.

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