¡Bienvenidos a DiverGente!

Me llamo Juan Ramón Junqueras Vitas, y me apasionan el periodismo y la teología. En este orden. En el pasado tuve la oportunidad de ejercer estas dos disciplinas por separado. Después descubrí que lo más apasionante es ejercerlas entretejidas la una con la otra.

La primera, el periodismo, busca comunicar HECHOS relevantes de una forma honrada, comprensible y veraz. No pretende ser objetiva, porque el periodista es un ser subjetivo, pero se esfuerza en mantenerse imparcial, reunir los datos de que dispone, situarlos en su contexto, y elaborar —que no crear— la noticia de manera que pueda ser aprehensible para quien la recibe. Debemos mucho más de lo que nos parece a los periodistas que trabajan así. Nos permiten hacernos una idea del mundo donde vivimos, y decidir qué merece la pena dejar como está, y qué debe ser transformado. Nos ayudan a priorizar los problemas sociales en cada tiempo y circunstancia, y así conseguimos estar informados de los hechos para poder formarnos una opinión.

La segunda, la teología, busca comunicar IDEAS sobre el Dios de los creyentes. Intenta hacerlo valiéndose de los instrumentos que le proporcionan las ciencias, pero no es una disciplina científica. Parte de un presupuesto indemostrable —la existencia de Dios—, y este solo hecho debería ya imponer al teólogo —o a la teóloga— una enorme humildad a la hora de proponer sus planteamientos. Al no manejar hechos contrastables, sino ideas, la extraordinaria carga subjetiva de la teología es incontrovertible. En cierto sentido, la teología es la plasmación —pretendiendo ser lo más honrada posible— de una ideación, y solo eso. No maneja hechos —y debe ser consciente de ello— sino intuiciones humanas. Por no ser falsables, no son imponibles. Son comunicables, efectivamente, pero como mera aproximación intuitiva, pues el mensaje en cuestión —Dios, su existencia, y su forma de ser— proviene de fuentes que, al contrario que en el periodismo, no pueden ser verificadas.

Lo apasionante de unir estas dos disciplinas es trabajar en la teología como si fuera un producto periodístico. Es cierto que no puede manejar hechos —como hace el periodismo—, pero puede hacerlo con ideas. Así pues, se trata de interpelar y preguntar a las fuentes —los textos sagrados—, contrastar las diversas versiones de una misma idea —diferentes estratos sociales, contradicciones evidentes y su explicación—, contextualizar la información que se deriva de la interpelación y del contraste, darle una forma aprehensible por el receptor, y comunicar el mensaje de una manera honrada y veraz, para que quien lo reciba pueda forjarse su propia opinión. No se trata pues de imponer una verdad —pues no es un hecho, sino una idea— sino de transmitir el resultado de una investigación fruto de una intuición creyente.

Producida así, la teología no pretende demostrar pero sí mostrar. Y gana credibilidad cuando no oculta el proceso. Una teología que impone el resultado sin exponer el itinerario, pierde cualquier atisbo de veracidad, y promueve una actitud más propia de espectadores consumidores que de creyentes a los que se toma en serio. El producto no es nada sin el proceso, así como la noticia no es nada sin sus fuentes, sin la contextualización, sin el contraste, y sin la comunicación aprehensible.

Así que con este nuevo proyecto aspiro a honrar lo mejor de estas dos grandes disciplinas: el periodismo y la teología. Crear un foro de debate en el que estén presentes todas las espiritualidades religiosas. Así mismo, publicaré artículos de colaboradores críticos con la espiritualidad religiosa, para que nos veamos confrontados ante nuestras propias contradicciones e incoherencias, y tengamos la oportunidad de discutir sobre ellas. Y, además, pretendo dar cabida a voces que muestren otras formas de espiritualidad que nada tienen que ver con la religiosa —como la atea, por ejemplo—.

Para terminar, deseo que DiverGente sea un espacio abierto a la información y a la actualidad sobre cualquier forma de espiritualidad; a las entrevistas a personalidades relevantes; a las crónicas sobre eventos importantes; a los reportajes que sitúen la información en su justo contexto. Para este trabajo periodístico necesitaré vuestra ayuda. En periodismo, las fuentes son el comienzo de una labor de calidad, así que cuento con que me enviaréis cualquier noticia o artículo de opinión que creáis relevante. Podéis hacerlo a través del correo electrónico: jrjunqueras@telefonica.net.

Estoy seguro de que entre todas y todos sabremos darle un buen rumbo a esta nueva andadura. Sobre todo porque confío en que vosotras y vosotros me ayudaréis a conseguirlo.

¡Bienvenidos a DiverGente!

 

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